domingo, octubre 05, 2008



Abre tus manos al cielo y espera que baje ese regalo milagroso que está ahí y que es incapaz de presentarse con consistencia sin hacer el esfuerzo por descubrirlo con el alma abierta.

Sonrie de nuevo y siente el llamado de la nueva vida,
hace brillar todo a tu paso y rompe con la monotonía del despertar cotidiano,
para construir el sueño en realidad perpetua.

Confía en los latidos y alcanza la libertad,
y cuando el resplandor de esa mirada te cobije,
deja nacer el verdadero ser,
para que el viaje que acá comience, sea el caminar eterno por tu corazón.